La mantarraya o manta gigante


La mantarraya o manta gigante (Manta birostris) es una variedad de pez raya, del mismo grupo que los tiburones. Es muy común confundir el nombre de "mantarraya," y usarlo en referencia a todas las especies de pez raya, aunque éste en realidad sólo se debe aplicar a la manta gigante. La más grande de las rayas, la manta puede llegar a medir 8,4 metros de envergadura y pesar alrededor de 1.400 kilogramos. En algunos aspectos es una gran desconocida para el hombre. Fue vista por primera vez por Dondorff en 1798.

Habitan en mares de aguas templadas a lo largo y ancho del mundo dónde se alimentan a base de plancton, peces pequeños y calamares.

Al igual que los tiburones o delfines, realizan saltos fuera del agua. Se han observado tres tipos de saltos: salto hacia delante cayendo de cabeza, salto hacia delante cayendo con la cola y voltereta. Las razones por las que hacen esto podrían ser: como método de huida ante sus predadores, para quitarse ellas mismas los parásitos, para comunicarse con otras rayas (el ruido provocado al chocar contra la superficie del agua se puede oír y ver desde varios kilómetros de distancia). Los machos podrían hacerlo también como parte del cortejo, para demostrar su fortaleza o quizás sea simplemente una forma de juego.


La reproducción es similar a la de algunos tiburones. El macho dispone de un órgano transmisor de esperma similar a un par de penes llamados claspers que se desarrollan a lo largo de la parte interior pélvica, cada uno tiene un conducto a través del cual el esperma se transfiere a la hembra, donde se produce la fertilización.

Durante el cortejo, uno o más machos persiguen a la hembra. Al final el macho ganador agarra una de las aletas de la hembra entre sus dientes y presiona su vientre contra el de ella, flexiona uno de sus claspers y lo introduce en la abertura de la hembra. La copulación dura unos noventa segundos. El macho tiende a matar a sus contrincantes en parte del cortejo.

Al ser ovovivípara, los huevos fertilizados permanecen dentro de la hembra por un tiempo desconocido, pero que se estima que puede ser entre 9 y 12 meses o más. Suelen tener una o dos crías pero se desconoce cuándo y dónde las paren, aunque los pocos registros que existen al respecto indican que lo hacen en aguas poco profundas y que las crías miden entre 1,2 y 1,5 m al nacer. Se estima que transcurre un año antes de un nuevo embarazo. Se estima que las mantas pueden vivir unos 50 años o más.

La mayoría no son venenosas, pero hay cinco familias que si lo son. Las rayas venenosas viven semienterradas en la arena. Al pisarlas o acorralarlas pueden agitar su cola y dar un golpe súbito clavando el aguijón. Las picaduras de raya producen una punción o laceración sangrante y dolorosa. El dolor aumenta durante los 30-60 minutos, pudiendo persistir 2 días. La herida se edematiza, y tiende a infectarse, gangrenarse y cronificarse. Aparecen además sudoración, palidez, nauseas, vómitos, diarrea, hipotensión y alteraciones del ritmo cardíaco.

6 comentarios:

  1. Es demasiadoo grande! por dios

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  2. La verdad es que si me veo la manta gigante en la playa... me cago encima (literalmente).

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  3. El cazador de cocodrilos murio a causa de su imprudencia, al quererse subir a una RAYA, porque las mantarrayas NO tienen espinas en la cola. Sería bueno que se informaran mejor al hacer publicaciones

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  4. Cierto, fue una raya látigo no una mantarraya o manta gigante.

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