Camello y dromedario.


Existen dos especies de camellos: el bactriano (Camelus bactrianus, provisto de dos jorobas) y el dromedario (Camelus dromedarius, que posee una sola joroba). Ambas especies son rumiantes sin cuernos, sin hocico, con los orificios nasales formando aberturas oblicuas, el labio superior dividido y movible por separado y extensible, sin pezuñas (tienen dos dedos diferenciados), el abdomen elevado y patas largas y delgadas. Al contrario de la creencia popular, el camello almacena grasa en vez de agua en la joroba que al encontrarse sin reservas, la misma cae sobre un costado de su lomo.

Puede ingerir 180 litros de agua de una sola vez y avanzar sin volver a tomar agua por más de 10 días. Las hembras daban leche para el viaje y su pelo se hilaba para hacer vestidos y sogas. Con la piel se confecciona sandalias y cantimploras y el estiércol era útil como combustible para cocinar alimentos por la falta de árboles en el desierto.

El camello , camello bactriano o camello asiático . Se trata de una especie bastante más pequeña (pero más robusta) y de extremidades un poco más cortas que el dromedario, con dos gibas en lugar de una sola como su pariente. . El tamaño puede ser de hasta 1,80 metros en la cruz y tres de largo, con un peso de 600 a 1.000 kilos. Las hembras son un poco más pequeñas y ligeras que los machos.




El dromedario o camello arábigo se diferencia por su pelaje generalmente más corto, cuerpo menos robusto y presencia de una joroba en lugar de dos.
Como su primo asiático es un tilópodo sin cuernos, con los orificios nasales formando aberturas oblicuas, el labio superior dividido y movible por separado y extensible, con pezuñas, el abdomen elevado y patas largas y delgadas. Su anatomía muestra todo tipo de adaptaciones a la vida en los desiertos cálidos y arenosos donde vive: Las rodillas y tobillos tienen callosidades que las hacen más resistentes al ardor de la arena cuando se sientan, sus pestañas largas y finas mantienen los ojos a salvo de que les entre arena, y en la joroba mantienen un depósito de grasa del que pueden nutrirse e incluso generar agua si es necesario. Su capacidad de resistencia ante la deshidratación los ha hecho unos animales muy valiosos en el desierto. El dromedario puede llegar a beber hasta 150 litros de agua en muy poco tiempo.

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