TAPIR MALAYO.



Este animal es uno de los más curiosos que he visto nunca. El cuerpo parece el de un cerdo, las patas las de un rinoceronte, tiene una trompa parecida a la del elefante (pero más corta) y el color del pelo recuerda al del oso panda. De hecho, el tapir pequeño, recuerda mucho a las crías de jabalí a los 2 meses, los rayones.


El tapir malayo (Tapirus indicus), es el único de los tapires que no vive en América. Como dice su nombre, actualmente se encuentra en Sumatra y en Borneo. Donde su único depredador es el tigre. Sabemos que el tigre es un animal que caza aprovechando la espesura de la jungla, y esto hace que este tapir esté siempre en alerta. Pocas veces baja las defensas y le han convertido en un animal de carácter tímido, reservado y difícil de ver. De hecho, cuando son pequeños el color del animal es manchado entre colores marrones, y con los meses a medida que crecer, va oscureciéndose y dejando parte del cuerpo blanco. Otra parte del cuerpo que es blanca es el final de las orejas.




Puede llegar a los 350 kg y 2,4 metros de longitud, con una altura de casi un metro. Tiene una pequeña cola de unos 10 cm y sus patas cuentan con 4 dedos, pero solo se apoya en 3 de ellos. 

¿Os habéis fijado en esos pequeños ojitos? La verdad es que su visión no es muy buena, pero no lo necesita. La jungla frondosa que no deja ver más que unos pocos metros y un oído y, sobre todo un olfato superdesarrollado; permiten que sea consciente de todo, no se le escapa nada de todo aquello que le rodea.

Pero eso no le salva de su verdadero depredador, y no hablo del tigre, sino del hombre. El hombre que caza a este animalete y la actividad humana que suele terminar con la deforestación del hábitat del tapir.
  

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