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CYMOTHOA EXIGUA. Un parásito en la boca.


Empecemos como si fuera una historia de terror. Imagínate que una mañana te levantas con cierta molestia en la boca, no le haces mucho caso porque estás somnoliento y, cuando vas a tomarte tu café, te das cuentas que no lo notas, que no tienes sensibilidad en la lengua. Vas al espejo, y al abrir la boca te quedas petrificado de la escena dantesca que ves: ya no tienes lengua y en su lugar… tienes este animal.


 Además, como eres un pez, no puedes quitarte ese bicho nunca más… obligándote a vivir con este animalete dentro de tu boca, para siempre. Pues esto es lo que les pasa a los peces que tienen la desgracia de que se les haya introducido este parásito crustáceo… el Cymothoa exigua.

Este crustáceo, cuando es pequeño se introduce dentro del pez a través de las agallas. A través de estas va subiendo hasta la boca donde se clava con sus tres pares de patas delanteras en la lengua y hace lo que hacen todos los parásitos. Aprovecharse de su anfitrión.

El Cymothoa exigua se alimenta de las venas que nutren la lengua y con el tiempo esta se atrofia y el pez la pierde. Pero el pez no muere, eso no le conviene. De hecho, ahora el pez, dado que no tiene lengua, lo utiliza como esta. Una cosa curiosa del Cymothoa exigua es que según su tamaño se convierten en hembras y machos. Las hembras que son más grandes, se van a la lengua, y los machos se quedan en las agallas.

En fin, mañana cuando os despertéis, os aconsejo que os miréis enfrente del espejo y abráis la boca.


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