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MANTIDFLY



Si un Mantis se apareara con una avispa, el bicho que saldría sería algo así: el Mantidfly. También se le conoce como Mantispidae, mantidflies , mantispids , crisopas mantis o mantis-moscas. Aunque se parece, realmente no tiene nada que ver con los mantis ni con las avispas. Este curioso insecto mide, como mucho, unos 5 cm de largo y es un depredador formidable de otros insectos de caparazones blandos. Además es un conocido como arañas, no tanto porque se enfrente a ellas sino porque es capaz de colocarse (cuando es larva) sobre el cuerpo de la araña, e ir succionando sus jugos vitales. Además, cuando la hembra de la araña parasitada pone los huevos en sus sacos de tela de araña, el mantifly se desprende y se introduce dentro del saco para ir comiéndose todas y cada una de las arañitas y huevos que encuentre. Cuando a terminado con su festín, sale ya como adulto, con sus largas alas bien inervadas, sus colores vivos y su aspecto de mantis religiosa.

Cuando ya son adultos, se convierten en atrevidos depredadores. Con sus patas delanteras, similares a las de la mantis, atrapan a sus presas y solo las sueltan cuando están muertas y devoradas. En ocasiones se les puede ver cerca de las luces de los porches o las farolas de algunas localidades rurales de Europa. Cerca de la luz esperan a pequeños insectos voladores nocturnos a los que atrapan.


El éxito de supervivencia de este animal ha sido espetacular. De hecho, se han encontrado fósiles de este inseto de hasta 180 millones de años. ¿Os acordáis cuando los dinosaurios desaparecieron? Pues este animal existía antes. Existía un único continente llamado Pangea y la evolución de los dinosaurios se encontraba en pañales... pues ahí ya podríamos encontrar algún Mantidfly.


En esta imagen se observa la larva del Mantifly sobre el lomo de una araña. Pero lo curioso de la foto, es que se trata de un ejemplar de araña y mantidfly conservados de ambar y con una antigüedad de 44 millones de años.

CYMOTHOA EXIGUA. Un parásito en la boca.


Empecemos como si fuera una historia de terror. Imagínate que una mañana te levantas con cierta molestia en la boca, no le haces mucho caso porque estás somnoliento y, cuando vas a tomarte tu café, te das cuentas que no lo notas, que no tienes sensibilidad en la lengua. Vas al espejo, y al abrir la boca te quedas petrificado de la escena dantesca que ves: ya no tienes lengua y en su lugar… tienes este animal.


 Además, como eres un pez, no puedes quitarte ese bicho nunca más… obligándote a vivir con este animalete dentro de tu boca, para siempre. Pues esto es lo que les pasa a los peces que tienen la desgracia de que se les haya introducido este parásito crustáceo… el Cymothoa exigua.

Este crustáceo, cuando es pequeño se introduce dentro del pez a través de las agallas. A través de estas va subiendo hasta la boca donde se clava con sus tres pares de patas delanteras en la lengua y hace lo que hacen todos los parásitos. Aprovecharse de su anfitrión.

El Cymothoa exigua se alimenta de las venas que nutren la lengua y con el tiempo esta se atrofia y el pez la pierde. Pero el pez no muere, eso no le conviene. De hecho, ahora el pez, dado que no tiene lengua, lo utiliza como esta. Una cosa curiosa del Cymothoa exigua es que según su tamaño se convierten en hembras y machos. Las hembras que son más grandes, se van a la lengua, y los machos se quedan en las agallas.

En fin, mañana cuando os despertéis, os aconsejo que os miréis enfrente del espejo y abráis la boca.


VANDELLIA CIRRHOSA O CANDIRÚ. Parásito en el pene.


En el Amazonas, existe un temido pez de agua dulce que es conocido como Candirú, Canero o Pez Vampiro, y su nombre científico es Vandellia cirrhosa. No es temido por ser enorme, como mucho llega a 15 cm de longitud. Y por tanto, tampoco es peligroso si te da un bocado. Ni siquiera es venenoso y tampoco tiene un arma oculta…. Entonces, os preguntareis.. ¿por qué es tan temido?

Para responder os voy a poner un ejemplo. Imagínate que te encuentras bañándote en la orilla del río Amazonas. Y que como no hay nadie alrededor, se te ocurre orinar aprovechando las aguas un poco amarronadas. Y que en el momento de hacerlo, sientes un fuerte pinchazo, un dolor insoportable justamente en el pene. Pues quizá, lo que te ha podido pasar es que el Candirú ha metido su cabeza, o si es pequeño él entero, dentro de tu uretra. Una vez dentro, abre las aletas que terminan en forma de ganzúa y se clavan en la carne para quedarse anclado. Eso produce un color indescriptible, y el pene duele y sangra y de esa sangre se alimenta el gracioso animalete.



Pues eso es lo que puede pasar si te bañas y orinas en el Amazonas. En efecto, el Candirú es un parásito y puede introducirse tanto en las branquias de los peces, como en otros orificios como el ano, la vagina o la uretra. Una vez anclado en el huésped, el Vandellia cirrhosa se conecta a una arteria de la cual obtiene todo el alimento necesario. No chupa la sangre aunque también se lo conozca con el nombre de vampiro.



Este simpático y temible pececito parásito es bien temido por los indígenas del amazonas. En general lo tienen en cuenta y por ejemplo, es fácil que se cubran los orificios ya que, para extraerlo deben hacerlo mediante una intervención quirúrgica o por la ingesta de una planta tóxica que disuelve a este animal. Supongo que esta última forma de eliminar el parásito no es inmediata y debe doler durante días y días.

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